Región centro del Valle del Loira

Silvia Micolau 25, Julio, 2011

 

¿Aún sin planes para las vacaciones? Pues no te compliques y opta por un destino cercano y asequible como la región centro del valle del Loira (Francia). Te convencerá tanto si vas con tu pareja, con amigos como fue nuestro caso, o en familia. 

Tierra de châteaux, tarta Tatin, quesos de cabra (de 5 denominaciones de origen) y vinos ecológicos (como los de Domaine Les Loges de la Folie, cuyo viñedo se puede recorrer en carreta). Con atracciones sencillas y relajantes como el paseo en bicicleta que termina en un edén de rosas antiguas, y la travesía en barca tradicional (toue), con aperitivo a bordo incluido, por ese río que discurre manso, en compañía del guía naturalista Jean Ley, que luego te prepara un pique-nique con especialidades locales ¡y propias!, en una isla de arena en la que si quieres puedes hacer vivac.

Una manera de viajar hasta la Val es con el trenhotel Elipsos, que sale a diario por ejemplo desde la estación de Chamartín en Madrid (a las 19 horas) o la de França en Barcelona (a las 21:05) y llega a Les Aubrais de Orléans sobre las 7:30 del día siguiente. Con una tripulación entrañable que te sirve una copa de cava de bienvenida, cuenta con categoría Gran Clase, y pone a disposición del viajero restaurante a la carta, cafetería, compartimento con 2 literas, lavabo, wc y ducha, un montón de amenities, revistas estupendas como Joyce y chocolate belga. Lo único que echamos en falta fue un vagón descubierto para airearnos.

Ya en Orléans -ciudad vinculada a Juana de Arco-, para acabar de despejarnos tras el madrugón, desayunamos en la pastelería Les Musardises (38, rue de la République), y aprovechamos para comprar en Le Panier se Crée productos típicos de la zona como vinagre, membrillo, azafrán, mostaza untuosa y licor de pera Williams. Este espacio acoge además cursos de cocina, nosotros aprendimos los secretos del chef Stéphane Bernard.

La primera noche la pasamos en el Relais du Silence Château des Tertres, situado en lo alto de una colina en Onzain. La señora Donnadieu, madre de la escritora Marguerite Duras, lo compró en 1953, a su regreso de Indochina, y pasó allí, supongo que muy tranquila, sus últimos años. Un parque de 5 hectáreas rodea a esta mansión del siglo XIX. Plantado de especies raras, es un santuario para los corzos, que con un poco de suerte, dicen, es posible avistar. A sólo 5 km se celebra anualmente el Festival des Jardins de Chaumont-sur-Loire, una cita con el paisajismo internacional más experimental, ya por la vigésima edición. Este verano se pueden ver las creaciones para el tema “Jardines del futuro o el arte de la biodiversidad feliz”. No muy lejos está el Château de Cheverny, la casa que hereda el capitán Haddock en las aventuras de Tintín (y que aparece en el cómic con el nombre de Château de Moulinsart, dibujado por Hergé sin las alas de los extremos) y justo al lado la Maison des Vins de Cheverny, sede de las AOCs Cheverny y Cour-Cheverny.

La segunda jornada nos alojamos en el Château des Tourelles (Fondettes, a 6 km de Tours). Una casa de huéspedes un tanto descuidada (y ahí reside parte de su encanto), que ofrece “nidos” en los árboles del bosque contiguo donde dormir a 8 metros del suelo. ¡Toda una experiencia eco-friendly! Muy divertido trepar por la rampa de malla y asaltar el nido, y cautivador despertar con el canto del gallo y la suave lluvia matinal cayendo sobre la lona. A saber: los nidos no tienen luz ni agua corriente. Otra habitación es La Chapelle, separada de la propiedad por un huerto, y ambientada con velas aromáticas de Diptyque. Puro charme. Atención: baño a compartir. Entretenimientos: pista de tenis y piscina climatizada al aire libre. Para la cena, pan de Poilâne -la prestigiosa boulangerie parisina-, y platos exquisitos elaborados por el ama, con vegetales del huerto y huevos de sus gallinas criadas en libertad. A la mañana siguiente, visita al Domaine de Candé, donde se casaron los duques de Windsor, y en cuya tienda se venden utensilios de jardinería de Le Prince Jardinier.

En esta escapada también pudimos caminar por las calles de Blois y Tours, conocer el espectacularmente emplazado Château de Chaumont y el sombrío Passage Coeur Navré, y comer al fresco, en el Quai de Loire, en el restaurante adscrito al movimiento slow food La Petite en Barque de la guinguette (merendero) de Tours, con una animada programación musical en horario nocturno.

 

 

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